lunes, 2 de octubre de 2017

Octubre. Mi mágico y querido, octubre.

¿Qué representa octubre? ¿Qué es lo que me encanta de este mes?
Todo.

           Los días poco a poco se vuelven más fríos, siguen algo húmedos, pero cuando hay sol, el calor penetra hasta los huesos.

           Los arboles dejan caer sus hojas, y en los días de viento, se puede danzar entre espirales color naranja, café y amarillo.

          Esta semi muerte que se percibe justo antes del día de muertos. Por todos lados se ve bailar a la muerte vestida de catrina, y en otras presentaciones.

          Sin duda, en México, es el inicio de las mejores fiestas, desde el 28 se preparan las recepciones para que los muertos nos visiten en nuestras casa. Y eso no es de miedo.

        Los recibimos gustosos de que nos acompañen una vez al año, preparamos ofrendas llenas de comida. aromas y colores, papel picado, velas y flores vistosas. Preparamos su camino, recordamos en familia lo bueno y lo no tan bueno, pero que se nos quedó grabado. Pasa el tiempo y los festejos llegan a noviembre. Lo más bello de las fiestas, lo que todos celebran. Desde el 31 de octubre salen niños a pedir dulces casa por casa, y casi siempre, no importa si no te hablas con el vecino, porque tendrá dulces para compartir.

          En octubre, las brujas salen a la calle como brujas y no son juzgadas. Juegan, bailan, cantan, celebran, agradecen a la tierra y la honran, son brujas.

          Se va sintiendo como el aire cambia, a mi me parece más denso. Pero me da seguridad. Y sí, asegura un cambio, la tierra se sacude, cambia, termina un ciclo para iniciar otro, totalmente conocido pero siempre impredecible. ¿Qué arboles volverán a florecer, y cuantos otros habrán terminado su rueda para la siguiente primavera?

          No sólo la tierra cambia, los animales y nosotros mismos cambiamos. La ropa cambia, los accesorios cambian. Amistades que acaban y algunas otras que se arraigan.

          Curiosamente a partir de este mes, algunos que son juzgados como out siders, amargados. Se vuelven personas que entienden la necedad y la necesidad de otras personas. Cuando el otoño se siente hasta en el alma, y sale la melancolía de quien lleva la fiesta por dentro, son estos seres, los incomprendidos, algunas veces ajenos a los demás, quienes con palabras, con miradas, ayudan al nuevo a comprender el cambio, el eterno y venerable ciclo viviente.

          Algunas veces puede llegar a la mente de ciertas personas la gran duda ¿Llegaré al invierno? ¿Al siguiente año? ¿Será mi último giro en la ruda? Son preguntas que a cualquiera pudieran hacer entristecer, y sin embargo, transcurre el tiempo, celebramos a la muerte con rimas, con fiestas y desfiles, y después, más bien, conjuntamente, celebramos y damos gracias por esta vida.

       Y quizá es un revoltijo de ideas, pero ¿quién no tiene en su cabeza algo disperso en la inmensidad? Al final de lo que puedas pensar, en los sentimientos no hay estética, sólo instinto, y eso es lo que lo hace bello. Y sin duda, octubre es un mes salvaje, completamente instintivo por donde lo veamos.

         ¿A caso no cambiamos nuestras pieles frescas por unas más abrigadoras? ¿No nos mimetizamos con los colores ocres?

          Este, es mi octubre, un paso de mil formas, mil sentires simultáneos, y cada año cambia, siempre es octubre, pero siempre es impredecible.

Y ¿Cuál es el tuyo?


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