Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí, y hoy siento que las palabras se desbordan, como si ya no pudiera quedarse en la oscuridad.
Todo aquello que guardaba en pensamientos celosos no soportan más estar enjaulados.
Sólo pienso por dónde empezar, qué decir, contar una historia, escribir poemas para desahogarme, idear un cueto breve o iniciar una novela, o sólo escribir y escribir hasta vaciarme e intentar comenzar cualquier cosa.
Hoy no he parado de escribir sólo como me siento, lo que pienso, lo que deseo, y quizá un poco lo que me espera o quiero que sea mi futuro.
Hace un rato en una conversación con una amiga, me decía que somos almas llegadas al mundo para aprender, y eso me dejó pensando ¿cuáles son mis errores? ¿Qué es todo lo que hago mal? Y me di cuenta de que son muchos.
Aprendí a afrontar el dolor, a hacerme a un lado y alejarme, a sobreponerme de las circunstancias, aprendí sólo a decir “ni modo la vida sigue”, sin mirar a mi alrededor ni observar fuera de mi rencor individual y autoimpuesto.
En cinco años recibo amor, cariño, comprensión, paciencia, calma, esperanza, amistad y por un tiempo fue incondicional; ¿Eso que tiene de malo? Se preguntarán, pues en sí no tiene nada malo, pero ya mencioné que aprendí del dolor, y cuando aprendes así desde niño, no siempre logras apreciar la belleza en los detalles, te acostumbras a esperar lo peor y a ver el lado negativo de todo, ya que en el pasado no pudiste cambiar nada, la repetición constante te orillo a no sólo esperarlo, sino a evitar el dolor, y ¿Cómo evitas el dolor del amor? Lo alejas antes de que te deje a ti, ¿el cariño? Se vuelve un trastorno Enel cual no soportas el contacto físico para no acostumbrarte a sentir ese calorcito rico y cuando no esté, sufrir. Con esto creo que dejo claro lo que es de malo en lo bueno.
La incapacidad para recibir, el no creerte merecedor de nada que te de otro ser, de pensar siempre qué hacer cuando ya no esté en lugar de apreciarlo y disfrutarlo.
Uno se acostumbra a recibir lo malo, pero qué pasa cuando lo bueno llega, asusta, desconcierta, y no se sabe qué hacer. Los más emocionalmente preparados aprender a convivir con la idea de que es posible que algo bueno les llegue, pero otros no son sentimos de una forma merecedores y cuando pensamos que merecemos algo, lo tenemos la idea clara o más bien sana de lo que es eso realmente y cometemos errores.
Las cosas pasan y nuevamente nos quedamos con la idea de “lo sabía”, “estaba claro que sucedería de tal forma”, “hice bien en no esforzarme, ahora todo acabó puedo seguir”. Todo esto es un refuerzo negativo que a lo largo de la vida nos acostumbramos a tener y a justificar nuestras acciones bajo este pensamiento derrotista.
Pero escribir ayuda, describir las cosas que vives, que sientes, que sientes que pasan o las situaciones que te creas en la cabeza ayuda mucho, escribir ayuda a no sólo mantener la mente ocupada, sino a desmentir lo hechos y desfragmentarlo para encontrar la verdad o tu verdad.
Hay gente que no logra entender esto, y seguro te toparás con personas que no entenderán que haces un gran esfuerzo escribiendo cómo te sientes y lo tomen a mal. No pasa nada, sigue escribiendo, escribe todo lo que sientas, lo que creas, escribir puede ayudarte a ver cosas que no están claras y quizá, sólo quizá escribir a tiempo te ayude a no cometer tristes errores.