Ya no es tiempo de sincerarse. Las cosas terminaron como siempre mal, sin embargo mi alma me pide liberarse de miedos y ataduras sin sentido.
Te hago esta serie de confesiones que quizás nunca leas, que quizá y quizá y quizá y ya no importan porque nuca llegarán a ti.
Eres quien más ame, eres a quien desee toda mi vida y al tenerte me entró miedo y pánico.
Tenía miedo de perderte, siempre lo he tenido y nunca lo causaste tú, mis inseguridades sí.
Tenía miedo de que me dejaras, y cause que te marcharas.
Nunca me sentí lista para decirte la verdad, del miedo que me embargaba cada día, y mis reacciones fueron la ira, y la frustración.
No me sentí fuerte para decirte cuan importante eras para mi, cuanto quería darlo todo por ti, la verdad no se me expresar de manera oral, siempre he preferido la escrita, pes es más simple y honesta, son palabras que se quedan grabadas, en un papel, en un mensaje, en un correo, hay un registro de honestidad, de debilidad, de miedo, que caen en la pequeña magia de la palabra escrita.
Cause tu partida, cuando lo que más deseaba es que te quedaras, y amarte libremente, y este miedo insulso nunca me dejó ver que aquí estabas, que me amabas y te dolía que te alejara, hasta que dejaste de amarme, hasta que no existiera retorno alguno ni esperanza ni nada por corregir.
Estabas aquí, día a día, procurándome, y no me sentí fuerte ni valiente para verlo, tenía miedo de que te fueras, me daba miedo cambiar y darlo todo y que al final se acabara, y dicen que lo que crees atraes, y lo conseguí, sin quererlo, sin desearlo, con sólo creerlo.
Te pedí tantas veces que dieras el primer paso sin poderte decir que tenía miedo, quizá de haberlo hecho me hubieras ayudado a sanarlo, y seguirías aquí.
Me siento fragmentada pues una parte te ama y te extraña, desea que vuelvas, que regreses a casa y arreglemos todo.
Otra parte siente dolor por tu partida, y se hunde en aseveraciones absurdas y falsas para protegerse.
Y otra parte, gracias a los Dioses la más consciente, sabe los errores que cometió y aunque ya no estés decide dar este primer paso, aprender, agradecer, dejar el anhelo por el porvenir y ser mejor de lo que fui, lamenta que no estés y que no sea contigo, lamenta todo, y agradece la oportunidad de conocerte, de amarte, de sentirte mío alguna vez, agradece tus caricias y tu amor, y se siente fuerte para comenzar de nuevo.
Si bien, no he dejado de quererte, No pediré más oportunidades ya que me las he acabado todas, esta vez no intentaré nada, y seguiré mi camino, haberte perdido me quitó mi más grande miedo, que era perderte, y cuando el miedo no te gobierna encuentras el valor, en mi caso, me siento fuerte para dar el primer paso, para arriesgarme a todo, para crecer, y reconocerme humana, con errores, con fallas, reconocer que no tengo razón de nada y que aceptar que no la tengo no está mal ni seré débil por aceptar que no la tengo.
Tu me diste siempre tu apoyo, estuviste para mi y yo te dejé por no saber como estar para ti, y me daba miedo reconocer que no sabía, por más que quería.
Tuve miedo siempre, de no saber darte lo que necesitabas, de no ser suficiente para ti y de no serla persona que necesitabas que fuera. Y lo lamento mucho, debí haberte hablado claro desde el inicio, confesarte mis miedos, dejarte saber cuan débil soy en verdad y dejarte entrar de lleno en mi vida y en mi alma, amarte plenamente siendo humana.
Me conociste llorando por todo, debo decirte que hasta cantar me quiebra la voz, y esto se debe a tantos años de dolor que he acumulado, mi cuerpo me pide soltar y soltar y siempre lo retengo, eso endurece, entorpece, y hiere a quienes amas, porque el dolor se convierte en enojo y frustración por no sentirse pleno para decirlo a tiempo.
Siempre quise ser mejor para ti, y tuve miedo de hacerlo, esa parte de dolor siempre me hablo de cerca “En cuanto lo hagas te dejará”, “para que hacerlo, siempre se va”, “para que intentarlo se irá y siempre quedas sola”. No sabes el daño que el dolor y el miedo pueden causar, pero ahora saber cuánto puede destruir.
Ahora ya no estás, me tomará un tiempo procesarlo y recuperarme, desearía que volvieras, que me abrazaras fuerte y me rompieras en pedazos, tener la oportunidad de reconstruirme a tu lado, hacerlo honestamente, en paz y armonía, sin embargo, reconozco todo el daño que te hice y no te lo pediría.
Me dejaste grandes lecciones de vida, te agradezco y te amare por eso, ya no tengo miedo del cambio, ya no tengo miedo de aceptarme, aprendí de ti, y aunque será algo que en nuestra relación ya no valga de nada, quiero hacerlo, sin miedo a la soledad, a ser juzgada por debilidad, tengo el firme compromiso de ser mejor, de seguir aprendiendo, de valorar cada día, de amar intensamente y te o debo todo a ti.
Te agradezco tu amor, tu confianza, tu paciencia, perdoname por no ser sincera y herirte, tu nunca fuiste la causa de mis enojos. Me diste lo que necesitaba para ser valiente y afrontar las cosas cono vengan, y reconsiderar mis acciones y actitudes.
Perdoname por reflejar en ti lo que no me gusta de mi y haberte hecho tanto daño.
Y aunque hoy no quiero que sea el fin, que te deseo tanto en mi vida y sentirte de nuevo cerca, reconozco mis errores, no podré enmendarlo contigo nunca, pero tengo fe en que habrá valido la pena, que esta lección no será en vano y tengo la oportunidad de cambiar y ser mejor para la familia que decidimos formar, y espero un día, ser libre de todo miedo, dolor y rencor y encontrar el amor, sincero y puro.
Gracias por la oportunidad de ser mejor persona. Te amaré por esto siempre.
Adiós,
querido maestro. DFAC.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario